lunes, 11 de mayo de 2009

¿El cello clásico?

¿Y por qué no variar?

In the Hall of the Mountain King de la Suite Peer Gynt de Edvard Grieg (joder, como son estos fineses):



O, Nothing else matters de Metallica:



Todo lo dicho, interpretados por los fineses Apocalyptica.

El bolero de Ravel.

El Bolero de Ravel.
Esta es una obra muy curiosa, porque es un ejemplo de música sin música. A ver si me explico, es música porque evidentemente hay una melodía, pero la música en si queda en un plano muy secundario, y decir secundario ya es ser optimista, ya que la intención del autor no era crear una pieza hermosa, sino un ejercicio de orquestación.

La obra fue creada encargada a Ravel en 1927 por una conocida bailaría rusa, que quería una pieza para ballet, con música de inspiración española.
Ravel pensó inspirarse en la suite Iberia de Isaac Albeñiz con un ritmo de fandango (conocía muy bien España), pero por un problema de derechos intelectuales de la obras no pudo hacerlo así.
Ante este contratiempo, pensó en crear un tema repetitivo en lo que realmente fuera importante fuera la orquestación de la obra, imprimiéndole cada vez más fuerza. En esos días también fue creada la melodía.
Luego, resultó que el ritmo del fandango era demasiado rápido para la obra, así que decidió cambiarlo por el del bolero, que es una danza andaluza.
El estreno del ballet (1928) no fue todo lo satisfactorio que pudiera haber sido, porque la coreografía distaba mucho de lo que Ravel tenía pensado (en ese sentido se había inspirado en Carmen de Bizet, con la fábrica al fondo), y además la actuación de la bailarina estuvo muy por debajo de su nivel habitual.
En 1930 fue estrenada la versión orquestal, cosa que fue tan tardía porque los derechos de explotación de la obra por parte de la bailarina caducaban entonces. La obra que actualmente conocemos es la versión orquestal. De su estreno se cuenta la historia de una señora que molestaba al público gritando que el autor era un loco, molesta por la obra.
Pero a pesar de esas impresiones iniciales y en contra de la opinión del propio autor, que pensaba que sería una obra que se olvidaría pronto, la realidad fue la contraria, ya que fue interpretada y grabada multitud de veces, directores que veían en ella una obra en la que el compositor era lo secundario y lo importante era la orquesta, y para más gloria de si mismos, alteraban velocidades y efectos orquestales a su gusto.

La obra en si es una obra pensada para ser tocada como una unidad, sin protagonismo instrumental, es igual de importante el tambor que marca el ritmo cadencioso, a cualquiera de los vientos.
Originalmente fue escrita para que durase diecisiete minutos, en un ritmo ternario sin variar el tempo, obstinado, como es todo en esta obra, en la que el ritmo se repite, y la melodía española y quejumbrosa envuelve cada vez más, conforme en cada repetición se agregan instrumentos.

La estructura es de un tema y su contratema y unos compases de enlace entre, siguiendo el orden de Tema-Tema-Contratema-Contratema y vuelta a empezar, y en cada vuelta no sólo aumentan los instrumentos, sino también el volumen de interpretación, desde un inicial pianísimo hasta un final fortísimo al final de la quinta vuelta (quinta vuelta que tiene una estructura Tema-Contratema, sin duplicar como en los anteriores).
Y en el momento que todo está en su cumbre, el tema cambia, modula hasta volver al inicial, y aún sube más el volumen, pero en ese momento todo se derrumba (imaginemos un castillo de naipes) y la pieza termina repentinamente en un acorde disonante y el silencio.

Se puede decir que es una obra metafórica, una música sin música, de muy simple estructura, que crece y crece hasta que final se derrumba por su propio peso.
Sobre el sentido que tiene todo esto, es que realmente esto no tiene significado, a lo más que puede llegarse es que tiene una inspiración sexual ¿diecisiete minutos de una música ternaria repetitiva, con esas acentuaciones rítmicas, y esto a la vez que todo se vuelve más y más intenso hasta que al final durante unos segundos toda la estructura se altera y en un instante todo se viene abajo?, habrá mujeres que digan “¿diecisiete minutos? qué optimista era Ravel, ¿no?”.

Y por cierto, se me olvidaba ya, enlaces, que es una interpretación solamente pero que está cortada en dos partes por la longitud:



viernes, 8 de mayo de 2009

Concierto para mandolina en Do de Vivaldi.

Instrumentos hay miles, variaciones sobre un mismo sujeto, en una evolución constante, como se comentó en su momento sobre las violas da gamba, que quedan desfasados por las necesidades o los gustos en los conjuntos de intérpretes.

Los instrumentos modernos son el resultado de una estandarización musical, de conseguir unos instrumentos de características similares, obviando la calidad del instrumento, con independencia de las personas o lugares en los que se interprete, es decir, es algo que se deriva del mismo hecho compositivo, la estandarización e internacionalización de la notación musical, en el que una partitura significa lo mismo en Estambul que en Lima, pero si no hay unos instrumentos estandares la música no puede ser la que el compositor quiso (otra cosa es que nosotros queramos reinterpretar la obra).
De esta estandarización nace por ejemplo la familia de los violines, que fagocitó las funciones de instrumentos similares, o de la guitarra.
Otros instrumentos son olvidados o quedan relegados a ciertas funciones muy específicas.

Y todo esto es así, pero llegados al punto de la guitarra, si tenemos la curiosidad de mirar detrás, nos encontramos con un mundo lleno de confusión y de orígenes inciertos, la guitarra tal como hoy la conocemos existe desde el siglo XVIII, pero antes existieron otras guitarras, desde los laudes de diversas tradiciones a los sítares, o las más modernas vihuelas o la guitarra de cuatro cuerdas (ambos casos son casi guitarras, pero se diferencian por la disposición de las cuerdas).

Esto da una impresión de caos, pero no lo miro yo desde un punto de vista despectivo, sino desde el punto de vista de la dificultad que presenta el estudio de todo esto, porque aquí te llega cualquier visionario y te venía un visionario y se presentaba con un nuevo laud de quince cuerdas y se quedaba tan contento. Pero esta dificultad no quita que sea curioso y hasta bonito mirar detrás y la aceptación que tuvieron algunos instrumentos en épocas pasadas.
Ejemplo de esto es la mandolina.

¿Y qué es una mandolina? a ver, en definición actual, es un cordófono pulsado, de ocho cuerdas, afinando iguales cada dos cuerdas, siendo el instrumento soprano de su familia (la del laud), con la conocida forma achatada, ovalada, de un solo cuerpo, de fondo curvo (aunque hay actuales eléctricos de fondo plano), que se ejecuta con plectro (una pua antigua).
Aunque es de origen más moderno (S.XVII) que la multitud de instrumentos similares que llevaban usándose desde siglos antes, es un ejemplo paradigmático de esa diversificación instrumental, con la diferencia que la mandolina sí tuvo un éxito relativo en los ambientes musicales grandes.

De Vivaldi, el concierto para Mandolina en Do (va completo y es cortito):



Se critica a Antonio Vivaldi mucho su proliferación concertística que hace que casi parezca que muchas de sus obras sean lo mismo con nombres diversos, y es cierto, sus obras se parecen...existe hasta un hastío sobre sus Cuatro Estaciones, hartos ya de oirlas (en cualquier colección de CDs en prensa ¿cuál es siempre el primer CD?).
Pero este concierto, a pesar de tener el toque característico de Vivaldi, no deja de ser seguramente la mejor de sus obras, no es que esto se parezca al resto de su obra, sino que es el resto de su obra lo que se parece a este concierto

Lo que le da el toque esencial a este concierto es el tratamiento que se le da a la mandolina, que es un instrumento de tesitura soprano, ligero, ágil, y Vivaldi lo hace contrastar con la orquesta.
Es una pieza típica, tres movimientos, Allegro-Largo-Allegro, en la que en el primer movimiento se da ese contraste y agilidad de la mandolina frente a un conjunto orquestal que le hace el juego desde su mayor profundidad de sonido, el segundo movimiento es otro contraste, pero es frente al primer movimiento, ágil y ligero, mientras que ahora la mandolina se muestra eterea y sutil, son las dos caras de lo que puede dar el instrumento, y la tercera parte que es una retoma del ritmo del primer movimiento con una reinterpretación del tema. Y todo muy bailable.

Otra versión:



Sobre esta segunda versión, es para destacar lo espectacular de la sección entre los segundos 8:13 al 8:20, y la solución armónica del bajo continuo en el 8:16 y 8:17.

jueves, 7 de mayo de 2009

El camino de la seda de Kitaro y más.

Silk Road:


Heaven and earth:


Kokoro:

Curiosidades sobre Theremin.

Por cierto, para quién no lo sepa, ESTO ES UN THEREMIN:



Es un aparato eléctrico que funciona mediante sus dos antenas, que funcionan como osciladores de frecuencia, osciladores que son afectados por la variación en la diferencia de potencial eléctrico alrededor de la antena al acercarse o alejarse objetos a ellos (en este caso las manos)). Este movimiento va creando una sucesión variable de frecuencias oscilatorias, que se mezcla (en una válvula de vacío) con otra frecuencia oscilante fija que sirve como referencia, y por fenómenos de la interactuación de las ondas, de las diferencias entre ambas, se produce un sonido audible.
Actualmente este fenómeno físico se ha sustituido por un microprocesador que interpreta las órdenes de los osciloscopios y las traslada a un sintetizador de sonido diseñado para crear sonido de Theremín.
Con la antena en forma de bucle se controla el volumen de las notas y con la antena recta se controla al frecuencia del sonido, comunmente llamado tono del sonido, o nota a ejecutar.

Y musiquita para que lo veáis en acción.

Crazy de Gnarls Barkley:



El tema principal del Legend of Zelda (un videojuego):



Claro de luna de Debussy:



Video kill the radio star (es terrible):


Una mezcla de Simpsons y Star Trek:



Saludos.