martes, 11 de agosto de 2009

Enya

Hoy no hay ganas de comentarios sesudos, pero me he pasado la mañana escuchando un disco viejo que tenía por aquí, y me apetece dejarlo enlazado por aquí.
El disco es "The Celts" de Enya Ní Bhraonáin...partamos de la base que es cierto, Enya hace discos como churros, en todos los sentidos de la palabra, hay gente que no puede soportarlos...ello no quita que haya editado discos buenos, aunque fue hace años, y lo que ha hecho con posterioridad son un más de lo mismo, salvo pequeñas excepciones en canciones individuales (y de todos modos hace años ya de eso).

Sus discos con mayúsculas son estos dos:
"Enya" de 1987 y "Watermark" de 1988.
"The Celts" sale en 1992.
...en "Shepherd moons" de 1991 aún se salva alguna canción...lo posterior incluyendo la banda sonora del "Señor de los Anillos" es obviable.

En realidad "Enya" y "The Celts" son el mismo disco reeditado, cambiándo una canción...pero el título en ambos casos debería ser el segundo, porque el "Enya" es una improvisación, una selección de canciones del trabajo para el que Enya había sido contratada en aquella época para componer la banda sonora de una serie documental de la BBC sobre los celtas británicos, y tan buena fue la banda sonora que se decidió improvisar un CD de la banda sonora de la serie...por esta razón, para mi, el nombre correcto es "The Celts".

El disco en orden:
The Celts


Aldebaran


I Want Tomorrow


March of the Celts


Deireadh an Tuat


The Sun in the Stream


To Go Beyond (I)


Fairytale


Epona


Triad: St. Patrick / Cú Chulainn / Oisín


Portrait (Out of the Blue)


Boadicea


Bard Dance


Dan y Dŵr


To Go Beyond (II)



El nivel del disco es muy bueno en su totalidad, muy variado, aunque todo con el tono céltico evidente tanto por el origen de la artista, como por la temática de la serie.

¿Boadicea? ¿pero quién no recuerda a la reina británica mítica que se levantó contra el imperio romano?...así veremos bien cual es la temática de todo esto, dar un fondo sonoro a una serie documental histórica.

lunes, 10 de agosto de 2009

Danzas Polovetsianas

A ver que más cosas curiosas se me ocurre contar sobre la ópera a estas alturas...

Aunque el término es algo posterior, la Ópera apareció en la Italia renacentista, que tanto interés tenía en las antiguas obras griegas o latinas, así que representaban los los dramas clásicos cantados, y con acompañamiento musical, aunque en principio este fuera muy secundario.

Como bien sabemos este género ha crecido continuamente, evolucionado, dando lugar a tipos como la ópera bufa enfrentada a la ópera italiana o seria, al igual que la ópera evoluciones con el resto de la música, existiendo una ópera barroca, una ópera "clásica", la ópera belcantista...y también tipos nacionales de ópera, como es la ópera germana, la francesa, derivados como la opereta.

(Nota: la Zarzuela no es un tipo de ópera, aunque sí se ha visto influido, dando lugar a un género muy parecido, pero con partes habladas en lugar de recitativos).

Particularmente, los géneros nacionales surgen al querer adaptar el género al idioma y a las costumbres del país.
Así es el caso de la ópera rusa, y ya sabemos lo particulares que son los rusos culturalmente...lo que se pretende es crear un movimiento musica ruso, en lengua rusa, usando la cultura rusa entendida desde dentro, no como anteriormente en la que se invitaba a compositores extranjeros y tratar temas rusos, temas que los propios rusos consideraban que eran tratados mal al no comprender la idiosincrasia del país, aparte de introducir melodías populares rusas, que tienen unas tonalidades orientalizantes frente a cuerpo musical europeo clásico, que encaja totalmente en la escala diatónica (la estadar).

Este movimiento nacionalista ruso suciedió a la vez en muchas facetas de la cultura (y ciencia) rusa, pero en la música es importante señalar al Grupo de los cinco, a saber: Mili Balakirev, Modest Mussorgski, Cesar Cui, Alexander Borodin, Nikolai Rimski-Korsakov...que por cierto, sólo dos de ellos eran músicos estrictamente hablando, los otros tres eran músicos, pero se ganaban la vida con otros asuntos.

Alexander Borodin, químico de profesión, por supuesto quiso componer en ruso, no ya en idioma ruso, sino con todo el contenido que ello significara.

Con la ópera "El principe Igor", pretende hacer la ópera, un drama basado en la historia rusa, en cosas se piensa pudieron suceder, ya que están basados en cantares medievales, pero que no sería raro que así fuera, ya que es narra un ataque de los Polovetsiados a un principado ruso, enmedio de una intriga política dentro de la familia del principe Igor.
(Nota: Polovetsianos = Cumanos, tribus nómadas túrcas de la zona de Crimea).

Es de notar, que Borodin empezó a componer la obra en 1869, pero muere repentinamente en 1887 sin haberla terminado, ya que su principal ocupación era la química y la enseñanza de esta, y otras obras musicales, siendo para él "El principe Igor" la obra de referencia en su trabajo musical, aunque al final no consiguiera terminarla ¿sería por falta de tiempo? ¿sería por querer buscar su perfección? quién sabe.
El caso es que con la muerte de Borodin, la obra la tuvieron que terminar sus compañeros, en especial Rimsky-Korsakov, aunque ya antes de la muerte se habían encargado de asistirle en varias secciones.

El enlace (perdón está incompleto, pero es muy bueno):



Esta es una de las partes más conocidas de la obra, que muchas veces es interpretada aparte en conciertos, como es el caso.
Las partes son variadas en cuanto a tonalidad y rítmica, creando casi una Suite dentro de si mismas.
Unas partes son en Fa mayor, que denota furia, otras en La mayor, que denota alegría inocente, o Re mayor que es algo guerrero y victorioso, Re menor que es melancólico...es sencillo diferenciar las partes al escuchar.

Al final queda todo muy exótico ¿no?

Enlaces alternativos (incluye una parte que muchas veces no es incluida en conciertos):



sábado, 8 de agosto de 2009

Lully

Uno de los países que más tengo olvidados en cuestiones musicales es Francia, porque a decir verdad, salvo en la época del siglo XIX y principios del XX, Francia ha estado al lado de naciones musicalmente mucho más potentes (salvo Inglaterra, que es la historía de pasar del éxito a la ruina), pero no para destacar nunca a los niveles que la música italiana, germánica, ni siquiera la rusa con posterioridad, estándo por regla general en una discreta segunda fila, por mucho que les pese.
Eso no quita que Francia también haya tenido movimientos musicales potentes, y compositores renombrados, como es el caso que voy a plantear.

Luis XIV, el Rey Sol, conocido por su poder, conocido por sus vicios, conocido por su dominio de la nobleza francesa, y precisamente de ahí viene la historia.
Uno de los puntos importantes de Luis XIV fueron sus cortes, en las que impuso una moda, unas fiestas, sobre la que aparecen también los espectáculos...y estos espectáculos tenían que crearlos grandes artístas.

Jean Baptiste Poquelin (Molliere) por supuesto realizó también este tipo de obras, entre ellas unas de sus obras maestras “Le Bourgeois Gentilhomme”, un ballet cómico escrito por él con música de Jean Baptiste Lully, que es uno de esos grandes nombres franceses de la cultura mundial, particularmente de la música, pena que sus orígenes fueran italianos.

La obra es una sátira de los burgueses de clase media que pretendían escalar socialmente y comportarse como nobles, aún no siéndolo, provocando situaciones en la que el protagonista queda en evidencia por la vulgaridad de su origen...todo esto además tiene su gracia, ya que era una crítica total contra Jean Baptiste Colbert, que tenía orígenes burgueses y había llegado ser ministro del Luis XIV.

Marche pour la Ceremonie des Turcs



La música de Lully es tipicamente barroca, tanto por los instrumentos que usa, como por la presencia del bajo continuo del que ya he hablando alguna vez por aquí, y gran parte de las veces en forma de bailes cortesanos, como se nota en esta marcha que he enlazado, que corresponde a la última parte de la obra.
Todo muy acompasado, con la presencia de esa percusión barroca que sería abandonada pronto.

viernes, 7 de agosto de 2009

La oración del torero de Joaquín Turina



Originalmente era un cuarteto para laudes, pero dicha partitura se perdió durante cincuenta años, reencontrándose en 1981, y sólo se mantuvo una versión para cuerdas posterior, que por dicha razón es que
sea más conocida la versión de cuerda de la de laudes.

Como no podía faltar es una pieza intimista, con ese fondo racial tan propio de los compositores españoles de aquella época, todo acorde al título, cuando el torero, antes de salir al ruedo, se arrodilla ante todas sus estampas de Jesús, Vírgenes y Santos y ora, porque quién no tenga miedo ante un morlaco de más de quinientos kilos, no es que sea un mal torero, es que es gilipollas y tiene muchas papeletas para irse al otro barrio.

Pero mejor que esto se exprese en palabras del propio Joaquín Turina:
"Aquel rumor incendiado por la luz de la tarde, realizado por la música de pasodobles y el grito de los clarines me sugestionaba. Yo había sentido muchas veces la tentación de traducir en música toda la impresión que en mí producía la voz múltiple de la fiesta, pero también me atraían los aspectos profundos y sugestivos de la emoción religiosa popular y sobre todo andaluza. Una tarde de toros en la Plaza de Madrid, aquella plaza vieja, armónica y graciosa, vi mi obra. Yo estaba en el patio de caballos, allí tras una puerta pequeñita estaba la capilla llena de unción, donde venían a rezar los toreros un momento antes de enfrentarse con la muerte. Se me ofreció entonces en toda su plenitud aquel contraste subjetivamente musical y expresivo, de la algarabía lejana de la plaza, del público que esperaba la fiesta, con la unción de los que ante aquel altar pobre y lleno de entrañable poesía venían a rogar a Dios por su vida, acaso por su alma, por su dolor, por la ilusión y por la esperanza que acaso iban a dejar para siempre, dentro de unos instantes, en aquel ruedo lleno de música y de sol".

jueves, 6 de agosto de 2009

Y van 100

Con el post anterior llevamos 100...pero que bueno soy, jejeje.