Dificultades musicales de los ciegos…
¿Sabéis lo realmente complicado que es interpretar a ciegas? cuando digo a ciegas me refiero a tocar sin dirección cuando esta es necesaria. Esto es algo que ultimamente sufro porque como ya comenté falleció el director de la coral en la que canto.
El papel de la dirección es esencial, hay que ver los movimientos, hay que verle los ojos a quién dirige, sentir la música como la siente esa persona...porque al final un coro es como el teclado de un piano, y los cantantes somos notas presionadas por quién dirige, que es el ejecutor.
¿Y dentro de esto cómo entra un ciego? sencillo, no entra, porque no se puede dirigir a un ciego cantando, porque si escucha siempre va tarde.
¿Soluciones?
El ciego debe aprenderse su melodía perfectamente y tener un control extremo del ritmo de lo que se va a interpretar, y el director debe ejecutar exactamente lo que sabe que el ciego va a interpretar...así el ciego no tiene que interpretar de oidas, siguiendo, sino yendo en paralelo...lo malo que tiene esto es que encorsetamos al elemento principal de la interpretación que es el director, y no se puede dejar llevar por el momento.
La otra opción es que sea el ciego quién dirija, con sus limitacion de no mirar a la gente, pero su propio cuerpo y en cierto acuerdo previo con los demás interpretes pueden hacer que esto sea posible.
Por contra, un ciego no tiene mayor problema para ser solista sin acompañamiento, porque el mismo se dirige.
Pudiera pensarse no poder ver la partitura es una limitación, pero en realidad hasta los videntes se aprenden las partituras, porque las partituras valen para aprender, pero en un concierto solo sirven para consultas sobre los demás, para entrar cuando corresponde, anda que qué malos conciertos se darían si los interpretes leyeran sus partituras.
Y aquí terminan las vueltas de mi razonamiento, un famoso músico ciego, Felix Antonio de Cabezón, aunque la música preclásica española no es muy conocida, pero Cabezón se salva bastante de esta quema, aunque mucho más Tomás Luis de Victoria.
Debió dársele bien, porque llegó a organista de la Catedral de Palencia (gran Catedral, por cierto) y músico de la Corte de Carlos I, y viajar por sus reinos, influyendo en la música europea, tanto que es conocido como el Bach español del siglo XVI (por eso de ser organista, como era J.S.).
Una obra, El canto llano del Caballero (no hay mucho en youtube, siento decir):
O uno de los fabordones (ni siquiera está completo):
Diferencias sobre la Gallarda Milanesa:
Estos compositores solían tomar temas populares cantados, y los adaptaban a música instrumental cortesana o sacra, y como se puede notar todos tienen forma de danza, porque en la Edad Media los cantos populares estaban irremediablemente unidos a las danzas, eso es ese algo especial que tiene la música renacentista y barroca.
Un saludo.
jueves, 3 de septiembre de 2009
lunes, 31 de agosto de 2009
Marcello
Concierto para oboe y cuerda en Re minor de Alessandro Marcelo:
Alessandro Marcelo fue un...estooo...la palabra correcta sería diletante, para los que no seamos filólogos:
Diletante en el DRAE (Del it. dilettante, que se deleita).
1. adj. Conocedor o aficionado a las artes, especialmente a la música. U. t. c. s.
2. adj. Que cultiva algún campo del saber, o se interesa por él, como aficionado y no como profesional. U. t. c. s. U. t. en sent. peyor.
Diletante en ambos sentidos a decir verdad, porque era matemático, físico, literato, pero en lo que fue más notable fue precisamente en la música.
Tenía el punto de vista, que un noble como él, e italiano (de Venecia) en una época en que la influencia renacentísta aún no había desaparecida (época barroca), debía ser el noble caballero culto, que cultivara las artes nobles...tanto es así que él despreciaba a los profesionales, aquello que fuera producto del dinero era despreciable, cosa que pasaba claro está con la generalidad de los músicos, que trabajaban para vivir.
Por tanto ¿su profesión? ser noble ¿su entretenimiento? todo lo demás, en su mayoría mediocre, salvo en el caso de la música.
Es contemporaneo del también veneciano Antonio Vivaldi, “el cura rojo”, al que se le compara muchas veces, y claro está, Vivaldi es incomparablemente mucho mejor compositor, pero eso no quita que Marcelo sea un buen compositor, e interesante. Este hecho en realidad lleva la contraria a la teoria de Marcelo, sobre que el arte por dinero es peor que el arte “por amor al arte”, valga la redundancia, porque Vivaldi fue un sacerdote que apenas celebró misas, sino que vivía de su arte, mientras el era un noble que se entretenía haciendo “cositas”.
El concierto en Re menor para Oboe y Cuerda es su obra más conocida, una típica obra barroca con su bajo continuo y sus contrapuntos barrocos.
El re menor es una tonalidad oscura, y normalmente suele verse como una representación de la tristeza, lo que en el segundo movimiento del concierto, el adagio, queda claro, aunque no siempre tiene porqué ser así, sino que queda como algo oscuro y serio, sin mayores implicaciones, como se vé en el primer movimiento.
Alessandro Marcelo fue un...estooo...la palabra correcta sería diletante, para los que no seamos filólogos:
Diletante en el DRAE (Del it. dilettante, que se deleita).
1. adj. Conocedor o aficionado a las artes, especialmente a la música. U. t. c. s.
2. adj. Que cultiva algún campo del saber, o se interesa por él, como aficionado y no como profesional. U. t. c. s. U. t. en sent. peyor.
Diletante en ambos sentidos a decir verdad, porque era matemático, físico, literato, pero en lo que fue más notable fue precisamente en la música.
Tenía el punto de vista, que un noble como él, e italiano (de Venecia) en una época en que la influencia renacentísta aún no había desaparecida (época barroca), debía ser el noble caballero culto, que cultivara las artes nobles...tanto es así que él despreciaba a los profesionales, aquello que fuera producto del dinero era despreciable, cosa que pasaba claro está con la generalidad de los músicos, que trabajaban para vivir.
Por tanto ¿su profesión? ser noble ¿su entretenimiento? todo lo demás, en su mayoría mediocre, salvo en el caso de la música.
Es contemporaneo del también veneciano Antonio Vivaldi, “el cura rojo”, al que se le compara muchas veces, y claro está, Vivaldi es incomparablemente mucho mejor compositor, pero eso no quita que Marcelo sea un buen compositor, e interesante. Este hecho en realidad lleva la contraria a la teoria de Marcelo, sobre que el arte por dinero es peor que el arte “por amor al arte”, valga la redundancia, porque Vivaldi fue un sacerdote que apenas celebró misas, sino que vivía de su arte, mientras el era un noble que se entretenía haciendo “cositas”.
El concierto en Re menor para Oboe y Cuerda es su obra más conocida, una típica obra barroca con su bajo continuo y sus contrapuntos barrocos.
El re menor es una tonalidad oscura, y normalmente suele verse como una representación de la tristeza, lo que en el segundo movimiento del concierto, el adagio, queda claro, aunque no siempre tiene porqué ser así, sino que queda como algo oscuro y serio, sin mayores implicaciones, como se vé en el primer movimiento.
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