¡Vaya, qué prisas me echáis!
No es la primera vez que sale a colación, pero Charles Gounod fue un conocido compositor francés del siglo XIX, conocido sobre todo su Ave María adaptado de la obra de J.S.Bach, su ópera Fausto, también por la composición del himno vaticano actual, pero realmente no es un compositor muy conocido actualmente para los legos...claro, la gente sabe de Mozart, Bach, Beethoven, Chopin, Verdi y demás.
A pesar de su gran espíritu religioso, también compuso obras profanas, por ejemplo, una de las obras que Gounod no pudo terminar fue una Suite burlesca (recuerdo, suite es una serie de piezas unidas por un hilo conductor general (como pudiera ser una historia, o un país por ejemplo), pero contrapuestas entre sí en su espíritu, ritmo, etc), pero no terminó la suite no porque le sorprendiera la muerte en ello, sino porque nunca consiguio terminarla, lo que tiene Euterpe, que viene, se va, vamos, que aparece cuando quiere, y además, en sus ultimos veinte años de vida compuso otras cosas.
Lo que tienen las suites es que aunque lo suyo es escucharlas enteras, para eso fueron compuestas, para confrontar una serie de melodías enfrentadas, logicamente también permiten su escucha sección por sección, y como consuelo, una suite incompleta no deja de ser unas cuantas piezas individuales.
En el caso presente, tenemos la "Marche funebre d'une marionette", o sea, la "Marcha fúnebre por una marioneta", traducción que aunque no parezca muy correcta, sigue más el sentido español de dedicatoria por el fallecido.
Sólo por el título ya se puede ver que hay una confrontación entre el hecho triste de la muerte y lo poco serio de la marioneta, quizá es que el autor pretendiera hablar de la vida y la muerte hasta para algo tan tomado a broma como una marioneta, y si lo es para una marioneta, ¿qué no va a serlo para un ser humano?.
A ver, la conocidísima pieza (aunque muchos ni lo sepáis) es esta, pero antes comento, el enlace es este porque la música está bien, otros enlaces son lamentables, y porque además tiene una animación acorde a la pieza, aunque no refleja la historia real de la pieza, eso sí, pasa un minuto y cuarenta y ocho segundos de presentación de la animación hasta que empieza la música real de la pieza.
(¡A qué ahora sí os suena!)
Una parte importante del vídeo es que no está recortado el inicio como sucede en otros casos, que empieza el cuerpo de violines que nos cuenta que algo terrible está sucediendo, la pieza empieza en total actividad, dos marionetas se están batiendo en duelo, son apenas cinco segundos de acción, y una de ellas cae, tras lo que los violines desaparecen y la melodía "cae", es como si la muerte se hiciera presente y los que vieran la escena quedaran ensombrecidos al comprobar que realmente ha muerto, apenas son veinte segundos, pero empiezan a escucharse los sones de las otras marionetas, que se acercan, para recoger el cadaver y portarlo al cementerio, y comienza la conocidísima melodia de la muerte burlesca.
Pronto, la melodía adquiere un tono más alentador, las marionetas descansan del cansancio del cortejo en una taberna del camino, consolándose y hablando de las virtudes del compañero muerto.
Al final, el cortejo llega al cementerio, se produce el entierro, todos se marchan, cerrando el cementario, hasta su verja de entrada, quedando los muertos dónde tienen que estar, dejando ver la brevedad y el cansancio de la vida, incluso en el caso de las marionetas.
Para nada es una melodía triste, sino que tiene ese toque burlón de las marionetas.
viernes, 5 de junio de 2009
jueves, 28 de mayo de 2009
Una piezas rápidas.
¿Quién dijo que las piezas tienes que ser largas para ser grandes?
Aquí va una, el Vals del minuto de Chopin:
También conocido por el Vals del perro, porque es una metáfora de un perro persiguiendo su cola.
Ni que decir tiene que no dura un minuto, sino más, dependiendo de la velocidad...ahora eso sí, si alguna ves veis algún “listo tocandolo en medio minuto”, por favor, insultadle de mi parte, porque ese no es otra cosa sino un chulo que encima no sabe que esto no es para dárselas de dedos rápidos...recuerdo hace años, que eso mismo lo hizo el actual presidente de “La Secta”.
Otra cortita, no ya tanto para comentar sino para rellenar porque las piezas son cortas, aunque no se merece el no ser comentada, el Rondo a la turca de Mozart.
Aquí va una, el Vals del minuto de Chopin:
También conocido por el Vals del perro, porque es una metáfora de un perro persiguiendo su cola.
Ni que decir tiene que no dura un minuto, sino más, dependiendo de la velocidad...ahora eso sí, si alguna ves veis algún “listo tocandolo en medio minuto”, por favor, insultadle de mi parte, porque ese no es otra cosa sino un chulo que encima no sabe que esto no es para dárselas de dedos rápidos...recuerdo hace años, que eso mismo lo hizo el actual presidente de “La Secta”.
Otra cortita, no ya tanto para comentar sino para rellenar porque las piezas son cortas, aunque no se merece el no ser comentada, el Rondo a la turca de Mozart.
martes, 26 de mayo de 2009
Barcarola de Offenbach.
Tengo que confesar una cosa, aunque me encanta la música cantada, el género músical rey de la música cantada es algo con lo que no puedo, es que lo admito, no puedo con la ópera, eso no significa que no me guste la ópera, pero no soy capaz de estar toda la representación parado, así que para mí lo ideal es un CD y un DVD y hacer descansos y seguir en otro momento.
Ayuda mucho a ello (mi problema con la ópera) el que de todos los cantantes que te puedes encontrar, los de óperas son los más egocéntricos que te puedes cruzar, quedando toda la música subordinada a los gorgoritos de una persona que canta bien y no sabe actuar, o sabe actuar pero no canta bien (excepciones, la Callas, Kraus)...a veces tengo la impresión que ese tópico de la rotundidad física de los cantantes de ópera (aunque es falso), pudiera provenir de que sus cuerpos ya no pueden crecer más hacía arriba, y tienen que hacerlo hacia los lados para que quepan sus egos en el interior de sus cuerpos.
Después de estas “crueles críticas”, también tengo que admitir que hay excepciones, y momento en la ópera que por si mismos merecen un sitio en la música del mundo.
Antes de ahora ya había hablado de trocitos de óperas, más bien oberturas y trozos orquestales, pero partes vocales no...pues ya no hay que esperar más, que aquí va una, la barcarola de la ópera “Los cuentos de Hoffmann” de Offenbach:
La historia de la ópera es muy original, Hoffmann está enamorado de Stella, que es cantante de ópera e interpreta Don Giovanni en un teatro cercano, mientras él está en una cervecería y cuenta las historias historias de sus tres amores, aunque en realidad todos se refieren a Stella. También hay un triangulo amoroso, pero en realidad para explicar esto es algo secundario. (Todo esto se trata en el prologo y el epílogo). Cada acto es un lugar, una mujer y un cuento distinto.
El acto primero se refiere a Olympia, en París.
El acto segundo se refiere a Antonia, en Munich.
El acto tercero se refiere a Giuletta, en Venecia.
Pues es en Venecia donde se desarrolla la barcarola, porque ¿qué es la barcarola? una barcarola es la canción de los gondoleros, que sigue el tempo moderado del remar del gondolero.
Ayuda mucho a ello (mi problema con la ópera) el que de todos los cantantes que te puedes encontrar, los de óperas son los más egocéntricos que te puedes cruzar, quedando toda la música subordinada a los gorgoritos de una persona que canta bien y no sabe actuar, o sabe actuar pero no canta bien (excepciones, la Callas, Kraus)...a veces tengo la impresión que ese tópico de la rotundidad física de los cantantes de ópera (aunque es falso), pudiera provenir de que sus cuerpos ya no pueden crecer más hacía arriba, y tienen que hacerlo hacia los lados para que quepan sus egos en el interior de sus cuerpos.
Después de estas “crueles críticas”, también tengo que admitir que hay excepciones, y momento en la ópera que por si mismos merecen un sitio en la música del mundo.
Antes de ahora ya había hablado de trocitos de óperas, más bien oberturas y trozos orquestales, pero partes vocales no...pues ya no hay que esperar más, que aquí va una, la barcarola de la ópera “Los cuentos de Hoffmann” de Offenbach:
La historia de la ópera es muy original, Hoffmann está enamorado de Stella, que es cantante de ópera e interpreta Don Giovanni en un teatro cercano, mientras él está en una cervecería y cuenta las historias historias de sus tres amores, aunque en realidad todos se refieren a Stella. También hay un triangulo amoroso, pero en realidad para explicar esto es algo secundario. (Todo esto se trata en el prologo y el epílogo). Cada acto es un lugar, una mujer y un cuento distinto.
El acto primero se refiere a Olympia, en París.
El acto segundo se refiere a Antonia, en Munich.
El acto tercero se refiere a Giuletta, en Venecia.
Pues es en Venecia donde se desarrolla la barcarola, porque ¿qué es la barcarola? una barcarola es la canción de los gondoleros, que sigue el tempo moderado del remar del gondolero.
Eric Clapton.
Otra voy a salir del genero, por una linda tonada (jejeje, tonada), porque me apetece y por cosas que hoy he vivido, y las canciones para mi siempre tienen que ver con el estado de uno, la canción es, “My father eyes” de Eric Clapton:
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