1812 no es un ordinal sobre las composiciones de un autor, sino un año.
¿Y qué pasaba por el mundo el año 1812? pues que un corso con mala leche tenía un dolor de cabeza y un dolor donde la espalda pierde su noble nombre, España y Rusia, respectivamente.
Siendo la obra de Piotr Ilich Tchaikovski evidentemente la Obertura 1812 no va sobre España...evidente, evidente.
Lo curioso de esta obra es que toma prestamos de otras obras para representar “gráficamente” la evolución de las guerras napoleónicas en Rusia. Así toma cantos religiosos, toma himnos como “La Marsellesa” y el “Dios salve al Zar” para representar esos momentos famosos.
También es muy conocida por su uso en la parte final de campanas y cañones, que en un auditorio cerrado no se pueden usar porque sino el otorrino que se pusiera en la puerta al salir la gente del auditorio, se forraria. Para eso se usan timbales en vez de cañones, porque de hecho la obra esta compuesta para timbales, no para cañones.
Ahí va el enlace:
Empieza con una pieza religiosa ortodoxa, porque las noticias de la invasión fueron dadas en las iglesias de todo el imperio ruso, porque iglesias no faltaban.
La Melodía cambia, asciende...la gente se levanta, deseos de victoria frente al invasor, la defensa se prepara...la música se acelera, la gente corre.
Llegan los franceses, los ejercitos cargan, los cornos suenan, luchas, la melodía muere, los franceses vencen, ¡espanto! y suena La Marsellesa, el ejercito invasor.
Pero las luchas tienen que seguir, los rusos resisten como pueden (suena una melodía rusa folkórica)...y al final los rusos consiguen vencer, el ejercito invasor huye, tocan a retirada, suenan los “cañones” de los rusos persiguiendo al ejército invasor fuera de la sagrada tierra rusa.
La Marsellesa suena cada vez con menos fuerza, por su huída.
Suenan fuegos artificiales, la algarabía de la gente, las campanas suenan por la victoria rusa...y mientras eso sigue suena el himno ruso zarista, con fuerza, en contraposición a La Marsellesa anterior. Y las celebraciones siguen y siguen...terminando en tu más alta grandeza de celebración.
lunes, 22 de junio de 2009
domingo, 21 de junio de 2009
La inigualable Florence Foster Jenkins
Lo primero que tengo que decir hoy es que este no es un comentario sobre música, sino más bien un comentario de la anti-música, que de esas cosas también hay que hablar.
El dato principal de este comentario está basado en un artículo del difunto Juan Antonio Vallejo-Nágera en un Blanco y Negro del año 1988, que tengo yo guardado por aquí en casa.
Aunque mucha gente no conozca el nombre, casi todo el mundo conoce el aria “La reina de la noche” de la ópera “La flauta mágica” de Mozart, en la la Reina de la noche, que está llena de ira, amenaza a su hija que sino mata a Sarastro, ya no será más su hija y la repudiará.
Ahora es cuando vienen los enlaces:
y:
Vamos a ver, comparemos, ¡¿a que en ambos casos se nos han erizado los pelos del cogote?! otra cosa es la razón por la que se nos hayan erizado, en el primer caso, es porque está muy bien interpretado y en el segundo...en fin...lo perpetra.
La culpable es una tal Florence Foster Jenkins, nacida el 1868 en un pueblecito de Pennsylvania, y fallecida en 1944.
Estuvo en activo (por desgracia) desde los años 10 de siglo XX, hasta los 40 (y porque se murió, que sino hubiera seguido).
Esto puede ser calificado de dos maneras, como lo hubiera hecho ella en su optimismo diciendo que lo suyo era un caso de superación personal ¿qué importa que no pueda alcanzar ni a la mitad de la octava aguda de una soprano? si lo que importa es el esfuerzo personal. La otra opinión, más realista, era la de la sociedad culta norteamericana, que la tenía como la gran broma musical, la gente iba a sus recitales, con buen humor entraban y con mejor salían, lo que unido a la complicidad de los medios de comunicación que hacían las críticas con frases como:
“...una noche inolvidable...”
“...pocas veces he sentido emociones tan vigorosas en un recital...”
“...experiencia nunca antes vivida y que quizá no vuelva a experimentar...”
Sin duda, una de esas noches podían ser inovidables, y tener pesadillas durante días, y son emociones vigorosas como el cachondeo generalizado que era para los asistentes al recital, o las nauseas de los despistados que no sabían a lo que iban, y sin duda, es una experiencia nunca antes vivida, a no ser que ya hubieras asistido a un recital suyo previamente, y con toda seguridad, no habría muchas ganas de repetir.
Esto se puede considerar como las ganas de diversión de una sociedad cultural con muy mala leche.
También se ponen como excusas el concepto de la superación personal, del entusiasmo frente a las limitaciones que se nos presentan, melódicas en este caso, que es un concepto muy naïf.
Todo hay que decirlo, que hubo un sector del público que clamaba por su muerte después de cierto recital en el Carnegie Hall...opiniones enfrentadas.
Quién quiera sacar paralelos con “cantanta” pop española de los últimos años que los saque, yo no diré nombres, pero la comparación está totalmente justificada.
El punto feliz de la historia, es que Florence murió feliz pensando haber alcanzado el máximo de la expresión artística a nivel mundial (o americano, que era lo que ella conocía en realidad más).
Por desgracia no he podido encontrar una grabación del famoso “Clavelitos”, que Florence cantaba, sin duda sería una experiencia inenarrable...inenarrable.
Y por cierto, el disco que compró Juan Antonio Vallejo-Nágera que suscitó el artículo en Blanco y Negro estaba titulado “La peor cantante de ópera del mundo” de Florence Foster Jenkins, una edición de los años sesenta, o sea, que seguía siendo la rechifla después de muerta.
El dato principal de este comentario está basado en un artículo del difunto Juan Antonio Vallejo-Nágera en un Blanco y Negro del año 1988, que tengo yo guardado por aquí en casa.
Aunque mucha gente no conozca el nombre, casi todo el mundo conoce el aria “La reina de la noche” de la ópera “La flauta mágica” de Mozart, en la la Reina de la noche, que está llena de ira, amenaza a su hija que sino mata a Sarastro, ya no será más su hija y la repudiará.
Ahora es cuando vienen los enlaces:
y:
Vamos a ver, comparemos, ¡¿a que en ambos casos se nos han erizado los pelos del cogote?! otra cosa es la razón por la que se nos hayan erizado, en el primer caso, es porque está muy bien interpretado y en el segundo...en fin...lo perpetra.
La culpable es una tal Florence Foster Jenkins, nacida el 1868 en un pueblecito de Pennsylvania, y fallecida en 1944.
Estuvo en activo (por desgracia) desde los años 10 de siglo XX, hasta los 40 (y porque se murió, que sino hubiera seguido).
Esto puede ser calificado de dos maneras, como lo hubiera hecho ella en su optimismo diciendo que lo suyo era un caso de superación personal ¿qué importa que no pueda alcanzar ni a la mitad de la octava aguda de una soprano? si lo que importa es el esfuerzo personal. La otra opinión, más realista, era la de la sociedad culta norteamericana, que la tenía como la gran broma musical, la gente iba a sus recitales, con buen humor entraban y con mejor salían, lo que unido a la complicidad de los medios de comunicación que hacían las críticas con frases como:
“...una noche inolvidable...”
“...pocas veces he sentido emociones tan vigorosas en un recital...”
“...experiencia nunca antes vivida y que quizá no vuelva a experimentar...”
Sin duda, una de esas noches podían ser inovidables, y tener pesadillas durante días, y son emociones vigorosas como el cachondeo generalizado que era para los asistentes al recital, o las nauseas de los despistados que no sabían a lo que iban, y sin duda, es una experiencia nunca antes vivida, a no ser que ya hubieras asistido a un recital suyo previamente, y con toda seguridad, no habría muchas ganas de repetir.
Esto se puede considerar como las ganas de diversión de una sociedad cultural con muy mala leche.
También se ponen como excusas el concepto de la superación personal, del entusiasmo frente a las limitaciones que se nos presentan, melódicas en este caso, que es un concepto muy naïf.
Todo hay que decirlo, que hubo un sector del público que clamaba por su muerte después de cierto recital en el Carnegie Hall...opiniones enfrentadas.
Quién quiera sacar paralelos con “cantanta” pop española de los últimos años que los saque, yo no diré nombres, pero la comparación está totalmente justificada.
El punto feliz de la historia, es que Florence murió feliz pensando haber alcanzado el máximo de la expresión artística a nivel mundial (o americano, que era lo que ella conocía en realidad más).
Por desgracia no he podido encontrar una grabación del famoso “Clavelitos”, que Florence cantaba, sin duda sería una experiencia inenarrable...inenarrable.
Y por cierto, el disco que compró Juan Antonio Vallejo-Nágera que suscitó el artículo en Blanco y Negro estaba titulado “La peor cantante de ópera del mundo” de Florence Foster Jenkins, una edición de los años sesenta, o sea, que seguía siendo la rechifla después de muerta.
sábado, 20 de junio de 2009
Schubert, "Ave María".
Vamos a ver, escuchemos esto:
Y habrá quién diga “esto es el Ave María de Schubert”...¡PUES NO!
Vueltas que da la vida, pero esta pieza fue compuesta originalmente para la traducción al alemán del poema épico “La dama del lago” de Walter Scott, y la pieza tiene como nombre original el de “Ellens dritter Gesang”.
¿Pero de qué trata? pues es un canto de la Dama del Lago, Ellen que huye junto a su padre de la venganza del rey, escondiéndose en la cueva del Goblin, se encuentran a un clan guerrero, y la dama canta un rezo a la Virgen María pidiendo ayuda por la situación tan apurada por la que pasan.
La pieza no es el Ave María que conocemos, aunque empieza diciendo las “Ave María”, pero sigue diciendo “Jungfrau mild”, o sea, nada que ver con lo que actualmente conocemos.
Luego, a la misma melodía se le metió la letra del Ave María en latín, que esta si es la versión que actualmente se conoce.
Habrá quién diga “pero si es lo mismo, solo que una en alemán y otra en latín”, pero la respuesta es que no es lo mismo, porque lo que Walter Scott escribió en inglés y luego se tradujo al alemán, no tiene nada que ver con el Ave María latín que conocemos en su versión en castellano, salvo que es un rezo y es a la Virgen, ya está.
Un enlace del conocido actualmente:
Y yo que decía que las vueltas que da la vida, porque se compone una pieza dentro de un conjunto, y que dentro de esa obra conjunta es un rezo y la sacamos del conjunto al que pertenece, le cambiamos la letra y ahora esa versión es más conocida que la primera. ¿Curioso, no?
Y habrá quién diga “esto es el Ave María de Schubert”...¡PUES NO!
Vueltas que da la vida, pero esta pieza fue compuesta originalmente para la traducción al alemán del poema épico “La dama del lago” de Walter Scott, y la pieza tiene como nombre original el de “Ellens dritter Gesang”.
¿Pero de qué trata? pues es un canto de la Dama del Lago, Ellen que huye junto a su padre de la venganza del rey, escondiéndose en la cueva del Goblin, se encuentran a un clan guerrero, y la dama canta un rezo a la Virgen María pidiendo ayuda por la situación tan apurada por la que pasan.
La pieza no es el Ave María que conocemos, aunque empieza diciendo las “Ave María”, pero sigue diciendo “Jungfrau mild”, o sea, nada que ver con lo que actualmente conocemos.
Luego, a la misma melodía se le metió la letra del Ave María en latín, que esta si es la versión que actualmente se conoce.
Habrá quién diga “pero si es lo mismo, solo que una en alemán y otra en latín”, pero la respuesta es que no es lo mismo, porque lo que Walter Scott escribió en inglés y luego se tradujo al alemán, no tiene nada que ver con el Ave María latín que conocemos en su versión en castellano, salvo que es un rezo y es a la Virgen, ya está.
Un enlace del conocido actualmente:
Y yo que decía que las vueltas que da la vida, porque se compone una pieza dentro de un conjunto, y que dentro de esa obra conjunta es un rezo y la sacamos del conjunto al que pertenece, le cambiamos la letra y ahora esa versión es más conocida que la primera. ¿Curioso, no?
viernes, 19 de junio de 2009
Adagio de Albinoni.
Siguiendo con el ciclo de megahits clásicos, vamos con una obra superconocida:
Supongo que el noventa por ciento de la gente sabrá que eso es el Adagio en sol menor de Albinoni, o al menos saben que es el Adagio de Albinoni sin aliños de terminología musical.
La obrita en realidad tiene su parte curiosa, porque se puede hacer un juego de significados con el título, podríamos llamarla el “Adagio” de Albinoni, o bien, el “Adagio de Albinoni”, porque vamos a ver, en realidad Tomaso Albinoni jamás compuso tal pieza.
¿Y por qué se le llama “de Albinoni”? porque este compositor compuso obras, conocidas en su tiempo (nace en 1671 y muere en 1751), luego menos, cosa común en muchos compositores, el mayor ejemplo de esto es Bach, que durante años fue vilipendiado y olvidado.
Muchas de sus obras menos conocidas se guardaban manuscritas en la Biblioteca estatal de Dresde, pero mira que en la Segunda Guerra Mundial en un bombardeo aliado destruye y quema la biblioteca, y particularmente de las obras de Albinoni no queda nada.
En realidad eso tampoco es exacto, porque se encuentran trocitos de los manuscritos, concretamente unos seis compases de una sonata en trio de movimiento lento.
Antes de seguir, explico que es una sonata en trio, la sonata en trio, es una pieza barroca, compuesta por dos intrumento melódicos (generalmente violines) y un par de instrumentos para hacer el bajo continuo (que como ya dije una vez, hacen de acompañamiento armónico en un tono bajo), que puede ser violoncelo, órgano, clavicémbalo...o sea, dos más dos, cuatro, y eso hace un trio...antes de que alguien diga que me equivoco, diré que no, es cierto lo que digo, es un trio de cuatro.
Sigo con la explicación, este fragmento, lo toma un tal Remo Giazotto y con él hace la composición que actualmente conocemos...o sea, el título correcto y en honor sería “Adagio de Albinoni de Giazotto” siendo una obra de los años cincuenta del siglo XX.
La forma de la pieza en realidad es muy simple, un adagio es una pieza lenta, sol menor es una tonalidad de tristeza final, y los intrumentos siguen la estructura de la sonata en trio, solo que alterada pudiendo ser más de un violín por voz, las voces principales y el bajo continuo se mantiene, habiendo muchas versiones, pero lo usual suele ser violines y un órgano y violoncello de bajo continuo.
La gente se suele fijar mucho en la melodía, pero mi parte preferida es el inicio, el bajo continuo, los acordes de órganos y el violoncello dando notas como una respiración entrecortada...esos acordes fueron de las primeras cosas que aprendí a tocar en órgano (con ocho años sin tener ni idea de como tocar un órgano, repetí mil veces de oído hasta que me salió bien).
Y esta es otra versión, de cuerdas exclusivas (aunque para mi la combinación de órgano con cuerda es absoluta, esta es curiosa):
Y una para guitarra solo (una sola guitarra puede hace todas la voces):
Espero que guste mi explicación de hoy, un saludo.
Supongo que el noventa por ciento de la gente sabrá que eso es el Adagio en sol menor de Albinoni, o al menos saben que es el Adagio de Albinoni sin aliños de terminología musical.
La obrita en realidad tiene su parte curiosa, porque se puede hacer un juego de significados con el título, podríamos llamarla el “Adagio” de Albinoni, o bien, el “Adagio de Albinoni”, porque vamos a ver, en realidad Tomaso Albinoni jamás compuso tal pieza.
¿Y por qué se le llama “de Albinoni”? porque este compositor compuso obras, conocidas en su tiempo (nace en 1671 y muere en 1751), luego menos, cosa común en muchos compositores, el mayor ejemplo de esto es Bach, que durante años fue vilipendiado y olvidado.
Muchas de sus obras menos conocidas se guardaban manuscritas en la Biblioteca estatal de Dresde, pero mira que en la Segunda Guerra Mundial en un bombardeo aliado destruye y quema la biblioteca, y particularmente de las obras de Albinoni no queda nada.
En realidad eso tampoco es exacto, porque se encuentran trocitos de los manuscritos, concretamente unos seis compases de una sonata en trio de movimiento lento.
Antes de seguir, explico que es una sonata en trio, la sonata en trio, es una pieza barroca, compuesta por dos intrumento melódicos (generalmente violines) y un par de instrumentos para hacer el bajo continuo (que como ya dije una vez, hacen de acompañamiento armónico en un tono bajo), que puede ser violoncelo, órgano, clavicémbalo...o sea, dos más dos, cuatro, y eso hace un trio...antes de que alguien diga que me equivoco, diré que no, es cierto lo que digo, es un trio de cuatro.
Sigo con la explicación, este fragmento, lo toma un tal Remo Giazotto y con él hace la composición que actualmente conocemos...o sea, el título correcto y en honor sería “Adagio de Albinoni de Giazotto” siendo una obra de los años cincuenta del siglo XX.
La forma de la pieza en realidad es muy simple, un adagio es una pieza lenta, sol menor es una tonalidad de tristeza final, y los intrumentos siguen la estructura de la sonata en trio, solo que alterada pudiendo ser más de un violín por voz, las voces principales y el bajo continuo se mantiene, habiendo muchas versiones, pero lo usual suele ser violines y un órgano y violoncello de bajo continuo.
La gente se suele fijar mucho en la melodía, pero mi parte preferida es el inicio, el bajo continuo, los acordes de órganos y el violoncello dando notas como una respiración entrecortada...esos acordes fueron de las primeras cosas que aprendí a tocar en órgano (con ocho años sin tener ni idea de como tocar un órgano, repetí mil veces de oído hasta que me salió bien).
Y esta es otra versión, de cuerdas exclusivas (aunque para mi la combinación de órgano con cuerda es absoluta, esta es curiosa):
Y una para guitarra solo (una sola guitarra puede hace todas la voces):
Espero que guste mi explicación de hoy, un saludo.
viernes, 5 de junio de 2009
"Funeral por una marioneta" de Gounod.
¡Vaya, qué prisas me echáis!
No es la primera vez que sale a colación, pero Charles Gounod fue un conocido compositor francés del siglo XIX, conocido sobre todo su Ave María adaptado de la obra de J.S.Bach, su ópera Fausto, también por la composición del himno vaticano actual, pero realmente no es un compositor muy conocido actualmente para los legos...claro, la gente sabe de Mozart, Bach, Beethoven, Chopin, Verdi y demás.
A pesar de su gran espíritu religioso, también compuso obras profanas, por ejemplo, una de las obras que Gounod no pudo terminar fue una Suite burlesca (recuerdo, suite es una serie de piezas unidas por un hilo conductor general (como pudiera ser una historia, o un país por ejemplo), pero contrapuestas entre sí en su espíritu, ritmo, etc), pero no terminó la suite no porque le sorprendiera la muerte en ello, sino porque nunca consiguio terminarla, lo que tiene Euterpe, que viene, se va, vamos, que aparece cuando quiere, y además, en sus ultimos veinte años de vida compuso otras cosas.
Lo que tienen las suites es que aunque lo suyo es escucharlas enteras, para eso fueron compuestas, para confrontar una serie de melodías enfrentadas, logicamente también permiten su escucha sección por sección, y como consuelo, una suite incompleta no deja de ser unas cuantas piezas individuales.
En el caso presente, tenemos la "Marche funebre d'une marionette", o sea, la "Marcha fúnebre por una marioneta", traducción que aunque no parezca muy correcta, sigue más el sentido español de dedicatoria por el fallecido.
Sólo por el título ya se puede ver que hay una confrontación entre el hecho triste de la muerte y lo poco serio de la marioneta, quizá es que el autor pretendiera hablar de la vida y la muerte hasta para algo tan tomado a broma como una marioneta, y si lo es para una marioneta, ¿qué no va a serlo para un ser humano?.
A ver, la conocidísima pieza (aunque muchos ni lo sepáis) es esta, pero antes comento, el enlace es este porque la música está bien, otros enlaces son lamentables, y porque además tiene una animación acorde a la pieza, aunque no refleja la historia real de la pieza, eso sí, pasa un minuto y cuarenta y ocho segundos de presentación de la animación hasta que empieza la música real de la pieza.
(¡A qué ahora sí os suena!)
Una parte importante del vídeo es que no está recortado el inicio como sucede en otros casos, que empieza el cuerpo de violines que nos cuenta que algo terrible está sucediendo, la pieza empieza en total actividad, dos marionetas se están batiendo en duelo, son apenas cinco segundos de acción, y una de ellas cae, tras lo que los violines desaparecen y la melodía "cae", es como si la muerte se hiciera presente y los que vieran la escena quedaran ensombrecidos al comprobar que realmente ha muerto, apenas son veinte segundos, pero empiezan a escucharse los sones de las otras marionetas, que se acercan, para recoger el cadaver y portarlo al cementerio, y comienza la conocidísima melodia de la muerte burlesca.
Pronto, la melodía adquiere un tono más alentador, las marionetas descansan del cansancio del cortejo en una taberna del camino, consolándose y hablando de las virtudes del compañero muerto.
Al final, el cortejo llega al cementerio, se produce el entierro, todos se marchan, cerrando el cementario, hasta su verja de entrada, quedando los muertos dónde tienen que estar, dejando ver la brevedad y el cansancio de la vida, incluso en el caso de las marionetas.
Para nada es una melodía triste, sino que tiene ese toque burlón de las marionetas.
No es la primera vez que sale a colación, pero Charles Gounod fue un conocido compositor francés del siglo XIX, conocido sobre todo su Ave María adaptado de la obra de J.S.Bach, su ópera Fausto, también por la composición del himno vaticano actual, pero realmente no es un compositor muy conocido actualmente para los legos...claro, la gente sabe de Mozart, Bach, Beethoven, Chopin, Verdi y demás.
A pesar de su gran espíritu religioso, también compuso obras profanas, por ejemplo, una de las obras que Gounod no pudo terminar fue una Suite burlesca (recuerdo, suite es una serie de piezas unidas por un hilo conductor general (como pudiera ser una historia, o un país por ejemplo), pero contrapuestas entre sí en su espíritu, ritmo, etc), pero no terminó la suite no porque le sorprendiera la muerte en ello, sino porque nunca consiguio terminarla, lo que tiene Euterpe, que viene, se va, vamos, que aparece cuando quiere, y además, en sus ultimos veinte años de vida compuso otras cosas.
Lo que tienen las suites es que aunque lo suyo es escucharlas enteras, para eso fueron compuestas, para confrontar una serie de melodías enfrentadas, logicamente también permiten su escucha sección por sección, y como consuelo, una suite incompleta no deja de ser unas cuantas piezas individuales.
En el caso presente, tenemos la "Marche funebre d'une marionette", o sea, la "Marcha fúnebre por una marioneta", traducción que aunque no parezca muy correcta, sigue más el sentido español de dedicatoria por el fallecido.
Sólo por el título ya se puede ver que hay una confrontación entre el hecho triste de la muerte y lo poco serio de la marioneta, quizá es que el autor pretendiera hablar de la vida y la muerte hasta para algo tan tomado a broma como una marioneta, y si lo es para una marioneta, ¿qué no va a serlo para un ser humano?.
A ver, la conocidísima pieza (aunque muchos ni lo sepáis) es esta, pero antes comento, el enlace es este porque la música está bien, otros enlaces son lamentables, y porque además tiene una animación acorde a la pieza, aunque no refleja la historia real de la pieza, eso sí, pasa un minuto y cuarenta y ocho segundos de presentación de la animación hasta que empieza la música real de la pieza.
(¡A qué ahora sí os suena!)
Una parte importante del vídeo es que no está recortado el inicio como sucede en otros casos, que empieza el cuerpo de violines que nos cuenta que algo terrible está sucediendo, la pieza empieza en total actividad, dos marionetas se están batiendo en duelo, son apenas cinco segundos de acción, y una de ellas cae, tras lo que los violines desaparecen y la melodía "cae", es como si la muerte se hiciera presente y los que vieran la escena quedaran ensombrecidos al comprobar que realmente ha muerto, apenas son veinte segundos, pero empiezan a escucharse los sones de las otras marionetas, que se acercan, para recoger el cadaver y portarlo al cementerio, y comienza la conocidísima melodia de la muerte burlesca.
Pronto, la melodía adquiere un tono más alentador, las marionetas descansan del cansancio del cortejo en una taberna del camino, consolándose y hablando de las virtudes del compañero muerto.
Al final, el cortejo llega al cementerio, se produce el entierro, todos se marchan, cerrando el cementario, hasta su verja de entrada, quedando los muertos dónde tienen que estar, dejando ver la brevedad y el cansancio de la vida, incluso en el caso de las marionetas.
Para nada es una melodía triste, sino que tiene ese toque burlón de las marionetas.
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